POLÍTICA: EL CISMA DE LAS TRES ARGENTINAS
Por un lado, el nacionalismo productivo de Villarruel; por el otro, la apertura total de Milei. El revés judicial de Trump en EE.UU. desató una tormenta interna que redefine la identidad del oficialismo.
Por Jorge Victorero. La reciente declaración de la vicepresidenta Victoria Villarruel —“Sin producción nacional no hay políticas reales de gobierno”— no fue un simple posteo en redes; fue un manifiesto de ruptura ideológica. Al defender los aranceles de Donald Trump (anulados recientemente por la Corte de EE.UU.) y vincularlos con la crisis industrial argentina —personificada en el cierre de la planta de FATE—, Villarruel ha trazado una línea en la arena.

1. El diagnóstico de Villarruel: Nacionalismo vs. Globalismo
Para la Vicepresidenta, el éxito de Trump no radicaba en el libre comercio absoluto, sino en el uso del Estado para proteger el empleo local. Su frase “Para Trump primero está Estados Unidos; para mí, primero está la Argentina” es un dardo directo al corazón de la política de apertura de importaciones de Luis Caputo. Villarruel advierte sobre un riesgo geopolítico: la “dependencia de la China comunista” ante la falta de una industria nacional fuerte. En su visión, Argentina no puede ser solo un «país de servicios».
Por un lado, el nacionalismo productivo de Villarruel; por el otro, la apertura total de Milei. El revés judicial de Trump en EE.UU. desató una tormenta interna que redefine la identidad del oficialismo.
2. La respuesta de «Milei & Company»: El dogma de la libertad
¿Qué opina el Presidente? Para Javier Milei, cualquier forma de arancel o proteccionismo es un «robo» al consumidor. El entorno presidencial, liderado por Santiago Caputo, ve en las palabras de Villarruel un resabio del «modelo de la casta» o de un nacionalismo que consideran arcaico.
La visión de Milei: El crecimiento vendrá de la eficiencia global. Si un producto importado es más barato, el beneficio es para el ciudadano.
El factor político: En la Casa Rosada molesta la autonomía de Villarruel. El hecho de que se haya mostrado con gobernadores opositores (como Quintela) y ahora cuestione el rumbo económico sugiere que la Vicepresidenta está construyendo un perfil propio de cara a 2027, distanciándose de un modelo que ella considera que «desprotege» al trabajador argentino.
3. El conflicto de fondo: ¿Qué derecha gobernará?
Estamos ante el choque de dos derechas que hasta ahora convivían por conveniencia electoral:
La Derecha Libertaria (Milei): Apertura total, desregulación y alineamiento con un capitalismo global sin fronteras.
La Derecha Nacional-Conservadora (Villarruel): Protección de la soberanía, fortalecimiento de las fuerzas armadas e industria nacional como motor de poder real.
Conclusión: Mientras Milei celebra el superávit y la baja de la inflación, Villarruel levanta la bandera de la producción. El cierre de empresas icónicas como FATE le da a la Vicepresidenta el combustible necesario para hablarle a un sector del electorado (trabajadores y Pymes) que se siente huérfano en el esquema libertario. La pregunta no es si hay interna, sino si estas dos visiones podrán seguir ocupando el mismo despacho después del 1 de marzo.