POLÍTICA: «ACATAMIENTO IMPORTANTÍSIMO»: LA CGT CELEBRA EL ÉCITO DELPARO Y REDOBLA LA APUESTA
Jorge Sola, vocero de la central obrera, aseguró que la respuesta de los trabajadores al cuarto paro general es masiva en todo el país. Desde la CGT afirman que la parálisis del transporte y la industria es un mensaje contundente contra el ajuste y la reforma laboral del Gobierno.
En plena jornada de protesta, la cúpula de la CGT salió a marcar la cancha con los primeros números de la medida de fuerza. Jorge Sola, secretario de Prensa de la central, calificó el nivel de adhesión como «importantísimo» y destacó que el país se encuentra virtualmente detenido. Según el dirigente, el éxito del paro no se debe únicamente a la falta de transporte, sino a una «decisión consciente» de los trabajadores de no asistir a sus puestos ante la pérdida del poder adquisitivo.
Para Sola, este escenario de calles vacías es la respuesta directa a las políticas de Javier Milei. Desde la CGT insisten en que el Gobierno está «tirando de la cuerda» más de lo que la sociedad puede soportar, y que el paro es el canal de expresión de un malestar que ya desbordó los límites de las paritarias. La central obrera utiliza estos datos para legitimar su próxima batalla: la judicialización de la reforma laboral que busca implementar el Ejecutivo por decreto y ley.
A pesar de que el Gobierno nacional tilda la medida de «extorsiva» y asegura que mucha gente no va a trabajar porque no tiene colectivos, Sola retrucó afirmando que incluso en sectores donde no hay dependencia del transporte público, la actividad es mínima. Esta lectura de la CGT busca consolidar un frente de unidad sindical que les permita sentarse a negociar desde una posición de mayor fuerza, tras meses de una relación rota con la Casa Rosada.
Conclusión: Las declaraciones de Jorge Sola confirman que la CGT ha logrado su objetivo inmediato: mostrar una foto de control total sobre la actividad económica del país. Sin embargo, el desafío de la central obrera comienza mañana. El «éxito» del paro de hoy será medido por la capacidad que tengan los dirigentes de transformar este silencio en las calles en un freno real a las reformas oficiales. En un país que se sacude entre sismos naturales y tensiones sociales, el mensaje del sindicalismo es claro: sin los trabajadores en la mesa, no habrá paz legislativa.