URGENTE: FEBRERO BAJO TENSIÓN «ALIMENTOS EN ALZA Y POLÉMICA POR LA POSTERGACIÓN DEL NUEVO ÍNDICE DEL INDEC
Mientras los precios de la canasta básica muestran una aceleración del 2,5% en la primera semana del mes, el Gobierno decidió frenar la implementación de la nueva metodología de medición. Denuncian que la postergación busca «maquillar» el impacto de los tarifazos en el bolsillo de los trabajadores
El mes de febrero comenzó con una señal de alerta para la administración de Javier Milei. Lejos de la desaceleración lineal que pregona el Ministerio de Economía, los alimentos y bebidas experimentaron un salto del 2,5% en apenas siete días, marcando el incremento semanal más alto desde marzo de 2024. Rubros sensibles como panificados (+6%) y bebidas (+7,3%) lideran un ranking que golpea directamente a los sectores de menores ingresos.
En este contexto de presión alcista, la Casa Rosada tomó una decisión que despertó sospechas en el arco político y técnico: la suspensión de la nueva fórmula para medir el IPC. Este nuevo mecanismo, que iba a debutar este mes tras la salida de Marco Lavagna del INDEC, pretendía darle mayor peso a los servicios (gas, luz, transporte) en lugar de a los bienes. Sin embargo, ante la inminencia de los fuertes ajustes tarifarios programados para este trimestre, el Ejecutivo optó por mantener el sistema viejo.
Desde la oposición y consultoras privadas advierten que este movimiento es una «maniobra estadística». Al mantener la metodología desactualizada, el impacto real de los aumentos en las tarifas de servicios públicos —que en algunos casos superan el 15%— no se verá reflejado en su totalidad en el número final de la inflación mensual, permitiendo al Gobierno mostrar una cifra «más amigable».
La tensión en las góndolas se suma a un clima de malestar social creciente. Con las paritarias corriendo detrás de los precios y una caída del consumo que ya se siente en los barrios populares, la postergación de la modernización del INDEC aparece más como una necesidad política de corto plazo que como una decisión técnica. Mientras tanto, el «humor social» se mide en los supermercados, donde el 2,8% acumulado en lo que va del mes desmiente el optimismo oficial.