domingo 15 de febrero de 2026 15:29:44

POLÍTICA: LA CGT ROMPE LA TREGUA, SE ENCAMINA UN PARO GENERAL ANTE EL «AJUSTE SIN FIN»

La central obrera endureció su postura y advierte que «están dadas las condiciones» para una medida de fuerza nacional. El malestar por la licuación de los salarios, el cierre de 22.000 empresas y la falta de respuesta oficial empujaron a la cúpula sindical a abandonar la cautela y preparar una parálisis total del país.

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El clima de tensión social ha llegado a un punto de no retorno. Tras meses de observar cómo el superávit fiscal se construye sobre la erosión del poder adquisitivo, la Confederación General del Trabajo (CGT) oficializó lo que era un secreto a voces: el avance hacia un paro general. La decisión surge tras un análisis crudo de la realidad económica, donde la caída del consumo y el desempleo han dejado de ser amenazas para convertirse en una realidad cotidiana.

Desde la central obrera sostienen que la estrategia del «ajuste perpetuo» ha roto el contrato social. El anuncio no es casual; se produce en la misma semana en que se conoció la desaparición de casi 22.000 unidades productivas y en medio de ofertas paritarias que, como ocurre en la Provincia de Buenos Aires con los docentes y la policía, rozan el absurdo del 3%. Para los dirigentes cegetistas, la paciencia se agotó frente a un modelo que «premia la especulación y castiga el trabajo».

El impacto de este paro sería total. No solo afectaría el transporte y la industria, sino que funcionaría como un paraguas para todos los conflictos sectoriales que hoy están atomizados. En la Provincia, esta medida le da aire a los gremios docentes y estatales que ya rechazaron la oferta de Kicillof, y pone en una situación incómoda al Gobierno Nacional, que insiste en que la inflación está bajo control mientras los precios de los alimentos siguen su propia dinámica.

La pregunta que queda flotando es si el paro será suficiente para que el Ejecutivo cambie el rumbo o si, por el contrario, profundizará la grieta entre la «macroeconomía exitosa» de los despachos y la «microeconomía de subsistencia» de los 50 millones de argentinos. Lo que es seguro es que el 2 de marzo, con el no inicio de clases y la amenaza del paro nacional, la Argentina entra en una zona de turbulencia social que pondrá a prueba la resistencia de todas las estructuras políticas.