ECONOMÍA: EL SALARIO REAL EN ARGENTINA NO LOGRA RECUPERAR EL TERRENO PERDIDO DESDE 2023
Datos oficiales del INDEC revelan que, a pesar de la desaceleración inflacionaria, los haberes de los trabajadores registrados terminaron el 2025 por debajo de la inflación. El rubro de servicios básicos, con subas del 43,1%, lideró la presión sobre el bolsillo
El panorama salarial en Argentina cierra un ciclo de balances negativos según las últimas estadísticas oficiales. El informe detallado del INDEC sobre el Índice de Salarios confirma que la carrera contra los precios sigue siendo esquiva para la mayoría de los sectores: el promedio de los ingresos de los trabajadores registrados terminó el año 2025 con una pérdida real, situándose un 9,3% por debajo de los niveles que se registraban en noviembre de 2023.
La brecha entre ingresos y precios Durante el último año, la dinámica económica mostró una paradoja: mientras la inflación acumulada fue del 31,5%, los salarios apenas promediaron una suba del 28,8%. Esta diferencia de casi tres puntos porcentuales marca la continuidad de un proceso de erosión del poder adquisitivo que se profundizó en el último tramo del año, con una caída real del 1,8% solo en el mes de diciembre.
El impacto desigual de las tarifas Uno de los puntos más críticos que destaca el análisis técnico es la composición de la inflación. El rubro de servicios públicos (gas, electricidad y agua) registró un incremento anual del 43,1%, superando por más de 11 puntos al índice general de precios (IPC). Este encarecimiento de los gastos fijos básicos ha tenido un impacto regresivo, afectando con mayor fuerza a los asalariados cuyos ingresos no logran seguir el ritmo de actualización de las tarifas.
Un escenario de recuperación pendiente El informe subraya que, si bien existen sectores específicos que han logrado acuerdos paritarios más ágiles, el promedio general del mercado laboral sigue operando en niveles de consumo inferiores a los de hace dos años. La persistente brecha entre el costo de vida —impulsado por los servicios— y la capacidad de recomposición de los haberes plantea un desafío estructural para el consumo interno en el inicio de este 2026, dejando a la mayoría de los trabajadores registrados en una posición de vulnerabilidad frente a la inflación remanente.