martes 10 de febrero de 2026 10:42:33

MANO DURA EN SANTA FE: EL GOBIERNO PUSO E DISPONIBILIDAD A 20 POLICÍAS TRAS LAS PROTESTAS

En una medida drástica para contener la rebelión, el Gobierno de Santa Fe separó de sus cargos a una veintena de efectivos que participaron de las manifestaciones. La decisión busca disciplinar a la fuerza, pero amenaza con echar más leña al fuego del malestar salarial.

360 (62)

La respuesta oficial al reclamo policial en Santa Fe no fue una mejora salarial, sino el castigo. El Ministerio de Seguridad provincial confirmó que 20 efectivos fueron puestos en «disponibilidad», una situación de revista donde el policía deja de prestar servicio, entrega su arma y ve reducido su sueldo mientras se sustancia un sumario administrativo.

¿Disciplina o represalia? La medida busca decapitar el liderazgo de las protestas que rodearon la Casa de Gobierno. Desde el Ejecutivo santafesino sostienen que no se permitirá que quienes deben garantizar el orden público utilicen métodos de protesta que pongan en riesgo la seguridad institucional. Sin embargo, para los sectores que reclaman, esto es visto como una persecución política que intenta tapar el verdadero problema: un sueldo que no llega a cubrir la canasta básica.

El clima en las comisarías Lejos de calmar los ánimos, las sanciones han generado un clima de «acuartelamiento silencioso» en algunas regiones. Los familiares de los policías sancionados ya anunciaron que profundizarán las medidas frente a las gobernaciones. Este escenario es un espejo peligroso para otras provincias, donde el malestar por la inflación de enero —ahora bajo la lupa tras la renuncia de Lavagna en el INDEC— está llegando al límite.

Conclusión El Gobierno de Santa Fe ha decidido jugar fuerte. Al poner en disponibilidad a los manifestantes, envía un mensaje claro a todas las fuerzas de seguridad del país: la protesta se paga con el uniforme. La pregunta que queda flotando en el aire es si el miedo a la sanción será suficiente para frenar el hambre y la bronca de una fuerza que se siente abandonada por el poder político.