ECONOMÍA: BAJO LA SOMBRA DEL INDEC: LOS ECONOMISTAS ADVIERTEN QUE LA INFLACIÓN REAL DE ENERO SUPERA LAS METAS OFICIALES
Tras la sorpresiva salida de Marco Lavagna y la decisión del Gobierno de frenar el cambio en la fórmula de medición, las principales consultoras del país proyectan un IPC de enero que oscila entre el 2,3% y el 2,6%. Con los alimentos y las tarifas de servicios liderando las subas, el bolsillo de los bonaerenses vuelve a ser el principal perdedor.
La renuncia de la cúpula del INDEC y la postergación de la actualización de la canasta de consumo han encendido las alarmas en el sector económico. La sospecha es clara: el nuevo índice, que otorga mayor peso a los servicios (rubro que más subió en el último año), habría arrojado un número más alto que el actual. En este contexto de incertidumbre institucional, los analistas privados ya tienen sus propios números para el primer mes de 2026.
Los números de los especialistas Para la consultora C&T, dirigida por el economista Camilo Tiscornia, la inflación de enero se ubicó en un 2,4%, impulsada fuertemente por el rubro de Alimentos y Bebidas, que registró subas del 4,1%, con las verduras y la carne como los componentes más calientes.
En la misma línea, Analytica coincide con el 2,4%, destacando que productos básicos como el azúcar y los dulces siguen con una dinámica alcista que no se detiene. Por su parte, la consultora LCG (fundada por Martín Lousteau) es levemente más optimista con un 2,3%, aunque advierte que la caída en el consumo de lácteos es lo único que «plancha» un índice que, de otra forma, sería mayor.
En el extremo superior se encuentra la Fundación Libertad y Progreso, donde el economista Iván Cachanosky proyecta un 2,6%. Cachanosky advierte que, a pesar de las promesas oficiales, la demanda de pesos no se recupera y la inflación interanual ya galopa al 32,1%.
El impacto en la seguridad y la justicia Estos números no son solo abstracciones. Son los que explican por qué un policía federal se encadena a la Rosada o por qué un fiscal de Laferrere ve cómo su poder adquisitivo se pulveriza mientras arriesga la vida. Mientras el Ministro Luis Caputo argumenta que no es momento de cambiar la fórmula para «no despertar suspicacias», la realidad en las góndolas del Conurbano parece ir por un carril mucho más rápido que el que marcarán las planillas oficiales el próximo martes.
Con una inflación de servicios que el año pasado cerró en un 43,1%, cualquier intento de maquillar el índice postergando el nuevo sistema de ponderación es visto por los mercados —y por los trabajadores— como un parche que solo estira la agonía salarial.