TENSIÓN EN LA CASA ROSADA UN POLICÍA SE ESPOSÓ A LAS REJAS PARA DENUNCIAR SALARIOS DE HAMBRE
Un cabo de la Policía Federal se encadenó frente a la Casa de Gobierno en reclamo de mejoras salariales. «Cobro 700 mil pesos», denunció el efectivo, quien realizó la protesta con su uniforme y arma reglamentaria. El hecho genera máxima alerta en la Provincia, donde el malestar de la Bonaerense suele contagiarse ante este tipo de medidas extremas.
La imagen del día sacudió la tranquilidad de la Casa Rosada esta mañana. Miguel Ángel Montiel, cabo auxiliar de la Policía Federal, tomó la decisión drástica de esposarse a las rejas perimetrales de la sede de Gobierno para visibilizar una realidad que, asegura, afecta a todos sus camaradas: «El salario que percibo es de 700 mil pesos. Sé que me van a sancionar, pero lo hago por los que vienen atrás», declaró mientras sostenía una bandera de protesta.
El eco en la Provincia: ¿Se contagia a la Bonaerense? Aunque el protagonista pertenece a una fuerza nacional, el impacto en la Policía de la Provincia de Buenos Aires es inmediato. Históricamente, los reclamos de las fuerzas federales actúan como un catalizador para la Bonaerense. En un contexto donde el país es el segundo más caro del mundo (según The Economist) y los precios no dan tregua, un salario de $700.000 queda por debajo de la línea de pobreza, situación que se repite en las escalas básicas de la policía provincial.
Fuentes cercanas a los grupos que nuclean a efectivos retirados y activos de la Bonaerense ya comenzaron a compartir la imagen del cabo Montiel en redes sociales y grupos de WhatsApp. «Si la Federal está así, imagínense nosotros», es el mensaje que circula, recordando que el malestar salarial en la provincia siempre está a flor de piel.
Riesgo de sanciones y «efecto espejo» Desde el Ministerio de Seguridad nacional ya adelantaron que habrá sanciones severas por el uso del uniforme y el arma en una protesta política. Sin embargo, el «daño político» ya está hecho: la protesta de Montiel le pone rostro y uniforme a la crisis de ingresos que el Gobierno intenta minimizar. Para la gestión provincial de Axel Kicillof, este hecho es una luz roja; mañana jueves son las paritarias con docentes y estatales, y el sector de seguridad estará observando muy de cerca si hay algún gesto para equiparar los haberes antes de que el malestar pase a mayores.