POLÍTICA Y ECONOMÍA: ALIANZA INESPERADA «SINDICATOS E INDUSTRIALES PYMES SE UNEN CONTRA LA REFORMA LABORAL
El rechazo al proyecto oficialista en el Senado logró lo impensado: unificar el reclamo de las centrales obreras con el de los pequeños y medianos industriales. Advierten que la reforma no solo precariza el empleo, sino que desmantela la industria nacional al enfriar el consumo.
El debate por la reforma laboral en el Senado ha generado un escenario político novedoso. En las últimas horas, no solo los sindicatos nucleados en la CGT y las CTA han «cerrado filas»; a ellos se han sumado diversas cámaras de industriales Pyme que ven con extrema preocupación el rumbo de la economía.
Industria y trabajo: una misma preocupación Para los industriales, el problema no es solo el costo laboral, sino la caída estrepitosa del consumo. Representantes del sector productivo señalaron que «sin poder adquisitivo en los salarios, no hay mercado interno, y sin mercado interno, las fábricas no tienen a quién venderle». Esta coincidencia con los sindicatos marca un punto de inflexión, ya que ambos sectores sostienen que la reforma, lejos de modernizar, apunta a un modelo de «bajos salarios» que termina asfixiando a la producción nacional.
El mensaje a los Senadores Este frente común busca enviar un mensaje contundente a los senadores que deben definir la votación el próximo 11 de febrero. Los industriales Pymes reclaman que la reforma sea integral y contemple incentivos a la producción, y no solo facilidades para el despido. Por su parte, los sindicatos refuerzan que no cederán en el sistema de indemnizaciones ni en la vigencia de los convenios colectivos.
Acciones conjuntas Se espera que en las movilizaciones programadas para la próxima semana, las columnas de trabajadores estén acompañadas por referentes de la pequeña y mediana industria. El argumento es compartido: «La defensa del trabajo es también la defensa de la industria argentina».
Este «bloque transversal» pone una presión extra sobre los gobernadores, quienes ahora deben lidiar no solo con la presión gremial en sus provincias, sino también con el reclamo de sus propios sectores productivos locales, que temen un cierre masivo de persianas si el modelo no cambia el rumbo.