ECONOMÍA: ARGENTINA EL SEGUNDO PAÌS MAS CARO DEL MUNDO «EL ÍNDICE QUE SACUDE AL TABLERO ECONÓMICO»
Un reciente informe internacional ubica a la Argentina solo por detrás de Suiza en términos de costo de vida en dólares. Con precios de góndola europeos y salarios locales, el país enfrenta una pérdida de competitividad que explica el cierre de filas entre industriales y trabajadores.
Mientras el Gobierno nacional concentra sus esfuerzos en la batalla legislativa, un dato de la economía real ha generado un fuerte impacto: Argentina se ha consolidado como el segundo país más caro del mundo en dólares. El dato surge del último relevamiento de la prestigiosa revista británica The Economist, un referente global en análisis financiero.
El «Factor The Economist» Según la publicación inglesa, la combinación de una inflación que no cede y el actual esquema cambiario ha provocado un fenómeno de «carestía extrema». El informe de The Economist advierte que vivir en Argentina es hoy más costoso que en ciudades de Estados Unidos o Japón, quedando nuestro país solo por debajo de Suiza en el ranking de precios internacionales medidos en moneda dura.
Vivir en Argentina, un lujo global Este análisis de la revista británica explica por qué los precios de góndola y servicios (como los colegios privados que mencionamos recientemente) han superado los niveles europeos. Para el ciudadano de a pie, esto se traduce en una realidad asfixiante: precios de primer mundo con salarios del tercero.
El impacto en la industria y el empleo Este fenómeno de «Argentina cara» validado por The Economist es el que explica la inusual alianza entre los sindicatos y los industriales Pymes. Para los fabricantes locales, producir con costos de insumos a niveles de Ginebra o Zurich, pero con un mercado interno deprimido, es una «misión imposible».
Consecuencias sociales El dato no es solo una estadística de una revista extranjera; es la realidad que venimos reportando:
Familias que migran de la escuela privada a la pública por aranceles «suizos».
Creciente morosidad ante servicios básicos con precios internacionales.
Un clima de conflictividad estatal potenciado por el hecho de que los salarios han quedado a una distancia abismal del costo de vida real certificado internacionalmente.