CONFLICTO AL ROJO VIVO EN SALUD: DESPIDOS EN EL GARRAHAN YFUERTE ADVERTENCIA DE ATE
El Gobierno nacional anunció el despido de 10 delegados del Hospital Garrahan tras las medidas de fuerza gremiales. La respuesta de ATE no se hizo esperar: denuncian persecución política y advierten que el conflicto «le saldrá muy caro» a la gestión oficialista en las calles.
La confrontación entre el Gobierno y los gremios estatales alcanzó un nuevo pico de tensión tras el anuncio del vocero presidencial sobre el despido de diez delegados del Hospital Garrahan. La medida se tomó como respuesta a las recientes protestas y paros que el personal de salud venía realizando en reclamo de mejoras salariales y condiciones laborales en el centro pediátrico de referencia nacional.
«Ilegalidad y persecución» Desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), el rechazo fue inmediato y tajante. Rodolfo Aguiar, secretario general del gremio, cruzó al vocero señalando que los despidos son «ilegales» por violar la tutela sindical y que representan un intento de disciplinamiento para todo el sector público. «No van a frenar el reclamo despidiendo a quienes defienden la salud pública», expresaron desde el sindicato, al tiempo que advirtieron que esta decisión profundizará las medidas de fuerza en todos los hospitales nacionales.
Un clima de «guerra» antes del 11F Este nuevo foco de conflicto en el Garrahan no es un hecho aislado. Se suma a la resistencia contra la reforma laboral que mencionamos anteriormente y a la creciente unión entre sindicatos e industriales. Para los analistas, el despido de delegados es visto por el gremialismo como una «declaración de guerra» que garantiza una movilización masiva y un clima de extrema hostilidad para el próximo miércoles, cuando el Senado intente sesionar.
Mientras el Gobierno busca mostrar autoridad y «orden» en las instituciones públicas, los gremios estatales preparan presentaciones judiciales y un plan de lucha que promete paralizar la atención administrativa y sanitaria en los próximos días. La pregunta que queda flotando es si este endurecimiento del discurso oficial facilitará o complicará las negociaciones secretas que el Ejecutivo mantiene con los gobernadores por los votos en el Senado.