ECONOMÍA: ¿SALVAVIDAS O PARCHE? «LOS DETALLES TÉCNICOS DEL PLAN PARA RECATAR A LAS FAMILIAS DEL ABISMO FINANCIERO
El proyecto de la oposición propone un cambio de paradigma: que el Estado intervenga para transformar deudas «impagables» de tarjetas y préstamos en créditos sostenibles. ¿Cómo funciona la ingeniería financiera detrás del Programa de Desendeudamiento?
La iniciativa presentada por los diputados Michel, Pichetto y De la Sota, entre otros, no es solo una declaración de buenas intenciones; es un plan de «compra de deuda» a gran escala. El diagnóstico que fundamenta el proyecto revela que el 80% de los hogares argentinos está endeudado, y lo más grave: gran parte de ese dinero se utilizó para cubrir gastos básicos como comida y medicamentos.
Como el proyecto se presentó a finales de enero, el Gobierno no lo incluyó en el temario de sesiones extraordinarias. Esto significa que recién podrá debatirse después del 1° de marzo, cuando comiencen las sesiones ordinarias.
El corazón del proyecto es la tasa de interés. Mientras hoy un banco o una fintech pueden cobrar tasas que superan largamente el 100% anual, la propuesta legislativa establece un techo basado en la Tasa Mayorista (TAMAR) más 10 puntos. En términos prácticos, esto reduciría a menos de la mitad el costo financiero para una familia promedio.
El rol del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) Uno de los puntos que genera mayor debate es la fuente de financiamiento. El proyecto autoriza a la ANSES a destinar hasta un 20% de los activos del FGS para estas líneas de crédito. Los autores argumentan que esto no es «gastar la plata de los jubilados», sino invertirla en préstamos garantizados que, al cobrarse, mantienen el valor del fondo y, a la vez, reactivan el consumo interno.
¿Qué pasa si no se aprueba? Desde el oficialismo, la respuesta ha sido el silencio o el rechazo por motivos fiscales. Sin embargo, el análisis técnico del proyecto advierte sobre un riesgo mayor: si no se ofrece una salida al desendeudamiento, la morosidad (que ya roza el 8% en bancos y el 20% fuera de ellos) podría derivar en un colapso del sistema de pagos minorista.
En definitiva, el Congreso deberá decidir a partir de marzo si el Estado debe actuar como un «bombero» en una economía familiar que está prendida fuego por los intereses, o si dejará que el mercado se ajuste solo, aun a riesgo de dejar a millones de argentinos fuera del sistema formal.