martes 20 de enero de 2026 12:15:17

TENSIÓN LEGISLATIVA: MILEI EXCLUYÓ PROYECTOS CLAVE DE LAS SESIONES EXTRAORDINARIAS Y SE RECALIENTA EL CLIMA EN EL CONGRESO

A pesar de las expectativas de la oposición y de sectores aliados, el Poder Ejecutivo definió un temario acotado para las sesiones extraordinarias, dejando fuera reformas estructurales que los bloques reclamaban. La decisión de Javier Milei es vista como una señal de firmeza ante los gobernadores, pero amenaza con paralizar la actividad parlamentaria durante el verano.

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El inicio del año legislativo 2026 arranca con un fuerte enfrentamiento entre la Casa Rosada y el Congreso. Según revela un informe de El Intransigente, el presidente Javier Milei optó por no incluir en el temario de sesiones extraordinarias varios proyectos de ley que se consideraban «moneda de cambio» en las negociaciones con las provincias y bloques dialoguistas.

Los puntos de conflicto La exclusión de estas iniciativas —que incluyen desde reformas en el financiamiento político hasta modificaciones en leyes impositivas reclamadas por los gobernadores— ha generado un clima de desconfianza. Desde el oficialismo argumentan que el objetivo es mantener el «orden fiscal» y evitar que el Congreso se convierta en una fuente de gasto público descontrolado. Sin embargo, para la oposición, se trata de una estrategia de presión para que los bloques acompañen únicamente las prioridades del Ejecutivo sin posibilidad de debate.

Impacto en las alianzas Esta decisión pone en jaque la relación con el PRO y sectores del radicalismo, que esperaban el envío de normativas que alivien la presión financiera sobre los municipios y provincias. La falta de estos proyectos clave podría derivar en que las comisiones no logren quórum, dejando las sesiones extraordinarias como un gesto meramente formal sin resultados legislativos concretos.

La mirada económica Detrás de la estrategia política, subyace una razón económica: el Gobierno prefiere gobernar mediante decretos de necesidad y urgencia (DNU) o resoluciones administrativas mientras el Riesgo País —como vimos en noticias anteriores— siga siendo un obstáculo para la estabilidad global. Cada proyecto excluido es, en la práctica, una partida de dinero que el Ejecutivo retiene bajo su control directo.