VENEZUELA: DELCY: ENTRE LA LEALTAD DE HIERRO Y LA SUPERVIVENCIA DEL CHAVISMO
En medio de un escenario de exilio y presión internacional, la vicepresidenta venezolana asume el rol de «garante de retorno», una jugada que busca cohesionar a la tropa propia mientras el poder real se mide desde la distancia.
El compromiso de Delcy Rodríguez es una pieza de oratoria estratégica diseñada para evitar la desmoralización de las estructuras del PSUV. Tras la salida de Nicolás Maduro y Cilia Flores de Caracas hacia destinos inciertos, el liderazgo de Rodríguez intenta llenar un vacío de poder que amenaza con desatar una interna feroz.
Este anuncio no solo está dirigido a la militancia local, sino que es un mensaje para la comunidad internacional: el régimen intenta demostrar que la salida de su cúpula no es una rendición, sino un repliegue táctico.
Sin embargo, la promesa del «retorno» funciona como una espada de Damocles; si no se cumple en el corto plazo, la figura de Delcy pasará de ser la gran articuladora a ser el rostro de una transición inevitablemente tutelada por factores externos.