viernes 1 de marzo de 2024 08:20:57

PARA EL KIRCHNERISMO PINTA UNA ELECCIÓN PEOR DE LA QUE SE ESPERABA

La repetición fatal de robar y matar en el Conurbano bajan sus chances para las PASO. Sin agenda y disociado con la realidad, Alberto Fernández prepara un súper viaje de egresado.

Pasan cosas raras en el gobierno, como que Cristina no habla de su candidato Massa. Ni una palabra en toda la campaña. Y cuando habla, a aquié  le hababla, a Macri.  “¿En serio? ¡Me estás jodiendo! ¿Cómo que el Fondo ya esta acá? Si lo trajiste vos, papi…”. La Cristina soberbia de siempre.

La única realidad que cuenta para Cristina es la de ella misma. La cultura interna del kirchnerismo es la de una monarquía. Cristina tuiteó sobre Macri y se borró al sur, como hace cuando las papas queman. La inseguridad y la violencia estallan a su alrededor y no estamos hablando de cualquier inseguridad ni de cualquier violencia.

En sólo tres días, hubo de lo peor. Morena fue asesinada a golpes por dos motochorros frente a la escuela. Al jefe de emergencias de un hospital le volaron la cabeza para robarle el auto. Se llamaba Juan Carlos Cruz y era hijo de inmigrantes bolivianos. Como cirujano salvó la vida a delincuentescomo los que lo fusilaron en la puerta de su casa. Y Nelson Peralta, un profesor jubilado, fue ejecutado a balazos para sacarle el celular.

Morena hubiese cumplido 12 años en diciembre. Era fanática de River, chistosa y le encantaba escuchar música. El trap era su debilidad. También, hacer deportes, y como muchos chicos de esos barrios, quería ser policía. Una forma de escapar de la vida que vivía o de asegurarse otra vida, que es lo mismo.

Comía en un comedor del barrio y la madre, que estaba poco en casa y decía que su papá no era el papá biológico, no la acompañó en el velatorio. Pese a todo, Morena estudiaba y estaba terminando el primario. La dejaron sola y murió sola, a manos de unos drogadictos perdidos de su mismo barrio.

en la política hay quienes pretenden hacer pasar esto por normal. Los vecinos, no señoras gordas e indignadas de la Recoleta, gritaron ¡pena de muerte! para esos descerebrados cuando la llevaban al cementerio. Es lo que se pide cuando sobran dolor y bronca y falta Estado que te proteja o mira eternamente hacia un costado.

Los tres crímenes son reflejo de cómo se vive en el Conurbano que gobierna Axel Kicillof, que ha funcionado en esto como en tantas otras cosas: desconociendo la realidad. O, mejor dicho, ninguneándola. Ahora dice: “Hay que abordar el tema (de la inseguridad) rápidamente. Se puede avanzar”. Kicillof: ya llevás casi cuatro años de gobierno. ¿recién ahora se te da por avanzar?

Tratando de sacarse el problema de encima, Aníbal Fernández dijo: “No tengo por qué meterme en este tema. No es mi jurisdicción”. Fernández es el ministro de Seguridad del gobierno nacional. En ese papel, nadie tiene un rango superior al suyo. La inseguridad se repite y las excusas también. El problema es que, con ese método, el problema no desaparece. Antes de Fernández, la ministra y antropóloga Frederic decía que “no hay muchos robos, la prensa los visibiliza”. Sin la prensa no habría robos.

Frederic es la misma que le sacó las armas a los policías cuando no están de servicio, anuló las Taser y nos quiso convencer de que la seguridad es aburrida, como Suiza. Nada más divertido que ser asaltado. Habría que preguntarle a familiares o amigos de Morena, Cruz o Peralta. Cristina y Aníbal Fernández no dijeron esta boca es mía sobre los asesinatos pero Sergio Massa habló. a la redes una declaración de dos partes. En la primera instó a no aprovechar políticamente la inseguridad. En la segunda se dedicó a usar políticamente la inseguridad, largando un autoelogio a su gestión en Tigre. Un Massa auténtico. El video en el sitio oficial de Unión por la Patria en YouTube tenía anoche 284 visitas de los 12. 200 suscriptores de esa página.

Un rato después de que Morena muriera en el hospital Evita, Alberto Fernández llamó a un periodista amigo a su programa de radio para felicitarlo por su cumpleaños. Fernández es otro que no cree necesario decir algo sobre los argentinos asesinados en esta repetición fatal de matar y robar. Está a full preparándose una gran despedida, como un súper viaje de egresado en su nuevo avión. Sin trabajo como presidente, recorrerá, en tramos, más de 100 mil kilómetros en dos meses tocando Paraguay, India, Chile, Cuba, Estados Unidos y China. Hasta quizás le agregue una visita a Sudáfrica. Pasan cosas raras en el gobierno. Y peor: pasan todo el tiempo.

La política no resuelve, sino aumenta, la preocupación por la inseguridad: pasan años sin que aparezcan políticas de Estado para resolverla. El brutal crimen de Morena obligó a cerrar la campaña para las PASO. Era una semana clave para captar indecisos pero la realidad metió a los políticos hacia adentro. Fue una decisión prudente y a la vez culposa, por lo que vienen haciendo. O, mejor dicho, por lo que no vienen haciendo.

Es la primera vez que ocurre desde la recuperación democrática del 83. ¿A quiénes ayuda y a quiénes perjudica? Es obvio que el oficialismo es el más golpeado y por eso se esfuerza en tratar de despegarse. Parece cantado que hará una elección peor de la que pensaba pero llegará seguramente a la segunda vuelta, que es lo que busca.

Y es obvio pensar, también, que esta irrupción de inseguridad y de violencia connla insólita aparición de un ex guerrilero de las FARC nuerto en el obelisco después de ser detenido por incendiar una urna, mejora las chances de la oposición. El lunes se sabrá cuántos votos saca la izquierda que se movilizó por esto. Y si, dentro de la oposición, favoreció a los que expresan, como Bullrich, una posición más firme ante la violencia. Pudo haber aprovechado más si el asesinato de Morena no hubiera ocurrido en el municipio de Grindetti, su candidato a gobernador.

Otra lectura lineal es que si hubiera una reacción contra la política, el principal beneficiario serían Milei, y el ausentismo. Pero nadie sabe si será así. La campaña termina como empezó: alejada de la gente, y con una incertidumbre central sobre quién ganará la candidatura presidencial de Cambiemos. Bullrich parece marchar arriba y el larretismo se ilusiona con un corte de boletas en favor de Santilli en la Provincia.Fte. Clarín