miércoles 19 de junio de 2024 01:44:29

CRISTINA NO IRÌA A ACTO DEL 11 NI SERÌA CANDIDATA Y RODRÌGUEZ LARRETA RECALCULA

Cristina ha ratificado que no será candidata en cualquier posición y eso ya ha trascendido en su círculo más cerrado

Aferrado a una esperanza, que para muchos será vana, el oficialismo olfatea que si los astros se alinean y la oposición se sigue equivocando fiero, como lo hace ahora, tiene una remota posibilidad de ganar. E intenta sacudirse esa sensación de derrota que lo aplasta con arrestos de hiperactividad optimista, derramando datos y comparaciones que la gente común no percibe ni siente, como sí percibe y siente el deterioro de sus condiciones de vida. Lo revelan la mayoría de las encuestas, aun las hechas a medidas del comitente. En todas esas mediciones, también, ponen en rojo las cifras de mala imagen de la mayoría de los candidatos o precandidatos presidenciales que tienen alguna chance, lo que muestra el crecimiento de una peligrosa sensación de divorcio de la política con la sociedad. Esa fractura traduce desesperanza y preocupación.

El optimismo renacido, entonces, tiene mucho de autogestión, de clima de palacio, de sorpresiva mejoría antes del final. Se apoya pura y exclusivamente en la hipotética división opositora, y en la cantidad de votos que Javier Milei pueda disputarle a Juntos por el Cambio sin considerar, por ejemplo, que también el libertario le puede quitar votos al Frente de Todos.

Toda esa especulación intenta ignorar o minimizar que la inflación diariamente le corroe el capital electoral al oficialismo y se está convirtiendo en un flagelo difícil de controlar. Febrero tendrá un índice del doble del prometido y marzo pinta igual. Aquel pronóstico de que el costo de vida bajaría a partir de abril es hoy un mal recuerdo para aquellos que lo esperaban con ansias.

La campaña electoral está lanzada y paradójicamente no hay candidatos definidos. Hay sí demasiados postulantes en cada una de las coaliciones.

Fernández no solo mantiene su cuestionado intento reeleccionista para conservar algún poder en la Casa Rosada. Ahora se montó en su propia ambición y desafía que aparezca alguien mejor que él. Un candidato o candidata que consiga el milagro de superar los 45 puntos y ganar en primera vuelta.

Cristina ha ratificado que no será candidata en cualquier posición y eso ya ha trascendido en su círculo más cerrado. Para darle más énfasis a su decisión, la Vicepresidenta no iría al acto del 11 organizado por el Andrés “el cuervo” Larroque y los sectores más duros del kirchnerismo bajo el lema “Luche y Vuelve”, remedando aquella consigna del FREJULI en marzo de 1973. Pero eso ocurrió hace 50 años, en otro contexto distinto al actual. No se puede volver si Cristina no se fue a ningún lado y es la responsable de la criatura que creó. Si no es Cristina, ¿Quién puede garantizar ser la bala de plata del oficialismo? El elegido podría ser Kicillof que se resiste ir al matadero. Massa parece haber salido de la grilla porque la inflación le está apedreando el rancho, y Wado de Pedro es una candidatura testimonial. Faltan también Scioli, Manzur, Grabois y Capitanich que se anotan para la Casa Rosada.

La jugada de Larroque no estaría acompañada por el resto de La Cámpora, más verticalista. Una situación que habrá que seguir atentamente.

Si a esta incertidumbre se le agregan los errores consecutivos de Fernández, quien acaba de descubrir la nacionalidad argentina de los santafesinos, el panorama no es auspicioso ni mucho menos para el gobierno. Por si fuera poco, a pesar de la coartada del lawfare usado para amortiguar el significado del delito, la sociedad conocerá los fundamentos de la condena a Cristina con la descripción del sistema de exacción ilegal de la obra pública que se creó en la época de Néstor Kirchner y que se mantuvo hasta el 2015.

Está claro entonces que la estrategia del oficialismo para sostenerse se basa en la fragmentación opositora, así como que el cemento que sostiene la endeble estructura de Juntos por el Cambio es la polarización con el kirchnerismo.

Juntos por el Cambio es una incertidumbre con inflación de candidatos: Larreta, Bullrich, Manes, Morales. Falta que Macri se decida, aunque el ingeniero parece cada día más interesado en un cargo en la FIFA, en combinación con un sector europeo y apoyo qatarí.

El jefe de gobierno porteño ha cometido un error estratégico de entrada: las estrategias políticas no se explican sino que se aplican. Un reciente libro sobre la forma que Felipe González y sus aliados coparon el PSOE español para modificar dramáticamente la realidad española hace 40 años describe con detalles por qué no hay que hacer lo que Larreta hizo. Un funcionario de la Casa Rosada, lo resumió muy bien: la propuesta de superar la grieta lanzada por el jefe de Gobierno es para la segunda vuelta electoral no para la primera, y menos para una interna donde se juegan otras cuestiones de liderazgo interno.

Después de repasar encuestas, Larreta saldrá a buscar que el respaldo en las provincias a su candidatura le devuelva el antiguo esplendor a sus cifras y mantenga o alargue la hoy corta distancia que lo separa de Patricia Bullrich, a quien periódicamente, además de otros asesores económicos, aconseja Domingo Cavallo. Larreta también quiere consolidar su alianza con los radicales pero tiene tres problemas: Morales, su posible candidato a vice, quiere también ser Presidente. Se ha reunido con sus conmilitones para lo que él denomina el Plan A (su candidatura presidencial) pero mantiene en secreto el Plan B, aunque todos sospechan que sería la integración de la fórmula con Larreta; la segunda incógnita es Manes, quien ya ha declinado su intento de ir por fuera al que lo estaban tentando algunos peronistas por su condición de outsider; el tercer problema de Larreta es que no puede alentar la candidatura de Martín Lousteau en la Ciudad porque sería una traición al PRO, su partido.

Mientras, la grave situación en Rosario no encuentra respuesta en el gobierno nacional, que sigue enredado en una disputa dialéctica sobre si es una cuestión provincial o nacional, con el ministro de Seguridad que se ha rendido y proclamado el triunfo narco. El gobernador Perotti declara que se siente débil y pide desesperadamente ayuda federal mientras que el intendente de Rosario opina que el ataque por elevación a Messi no es obra de los narco sino de la “mugre” de la política, en simultáneo con la embestida kirchnerista contra el mejor jugador de fútbol del mundo por haberse sacado una foto con Macri en una ceremonia de la FIFA. Como dice Cristina, todo tiene que ver con todo.Clarìn. Fte.ap