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INTERNACIONAL: Estados Unidos encontr贸 y mat贸 a Osama Bin Laden

Fuerzas especiales de Estados Unidos han matado al l铆der de Al Qaeda, Osama Bin Laden, ha anunciado en torno a las once y media de la noche (cinco y media de la ma帽ana en Espa帽a) el presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Los agentes abatieron a disparos al l铆der de Al Qaeda en la localidad de Abottabad -a 80 kil贸metros de Islamabad y en el norte de Pakist谩n- en una operaci贸n en la que no hubo bajas civiles ni estadounidenses.El presidente ha asegurado que EE UU tiene el cuerpo del terrorista, un asunto de vital importancia para evitar el escepticismo que la noticia por s铆 sola podr铆a causar en los circuitos islamistas radicales. Con todo, fuentes oficiales han a帽adido que el cuerpo ha sido lanzado al mar, seg煤n informa The New York Times. Oficiales de EE UU han declarado posteriormente que un hijo adulto de Bin Laden y otros dos hombres podr铆an haber muerto en el ataque. Pese a todo, la cantidad de fallecidos en el asalto es incierta. Fuentes del Gobierno de Pakist谩n han narrado al servicio de BBC en el pa铆s que cinco guardias de Bin Laden cayeron tambi茅n y cuatro m谩s han sido detenidos.

En su alocuci贸n desde la Casa Blanca, Obama afirm贸 que, tras haber estado recibiendo desde agosto informaciones de inteligencia fiables sobre el lugar donde se encontraba Bin Laden, la semana pasada dio la orden de atacar y ayer “un peque帽o grupo” estadounidense condujo la operaci贸n, en la que, tras un intercambio de fuego, se hizo con el cuerpo del terrorista.

En una comparecencia llena de dramatismo, Obama ha homenajeado a todas las v铆ctimas del a tentado del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas, que caus贸 casi 3.000 muertos. “Esta noche se ha hecho justicia”, ha asegurado. El presidente ha agradecido a todos los agentes que participaron en la operaci贸n y a los que han ayudado durante estos a帽os a perseguir al terrorista. “EE UU ha lanzado un mensaje inequ铆voco: no importa cu谩nto tiempo haga falta, se har谩”, concluy贸 el presidente estadounidense.10 a帽os despu茅s del 11 S

La muerte del padre del terrorismo islamista internacional llega 10 a帽os despu茅s de los atentados de Nueva York. Eliminar a Osama Bin Laden se hab铆a convertido en una obsesi贸n para los Estados Unidos y hab铆a sido objeto de numerosas operaciones internacionales. Se especul贸 en diversas ocasiones con su muerte y se ofrecieron mareantes recompensas por cualquier pista sobre su paradero, pero Bin Laden segu铆a ah铆, presente en las pesadillas de Washington.

Para el orgullo de EE UU resultaba una herida demasiado profunda desconocer el paradero de un tipo alto y desgarbado de 54 a帽os, normalmente retratado sosteniendo un Kal谩shnikov con su brazo izquierdo. Casi un anciano que se apoyaba en un bast贸n, dorm铆a en el suelo de una gruta y se alimentaba de verduras, yogur, sopa y pan afgano.

Aunque hiciera tres a帽os que no aparec铆a en p煤blico, Bin Laden segu铆a siendo un s铆mbolo. El hombre que hab铆a logrado lo que una d茅cada atr谩s parec铆a una quimera: internacionalizar la yihad y extender el terror mediante alianzas con grupos asociados en todo el mundo. Decenas de c茅lulas locales, inspiradas en el discurso de Bin Laden, atormentan a los jefes de inteligencia de varios continentes.

Alegr铆a en Estados Unidos

El anuncio ha sido acogido con tremenda alegr铆a en Estados Unidos. Manifestaciones de j煤bilo, gritos de “USA, USA”, banderas estadounidenses y bocinas de autom贸viles pitando en son de celebraci贸n se escucharon desde la medianoche (siete de la ma帽ana en Espa帽a) en todo el pa铆s.

“Estoy aqu铆 para convertirme en un testigo de la Historia. Mi novio ser谩 enviado al extranjero con los marines la semana que viene. Por eso estoy tan orgullosa por lo que ha hecho nuestro Ej茅rcito”, contaba euf贸rica a las puertas de la Casa Blanca Laura Vogler, una alumna de la American University en Washington.

Poco antes de las once de la noche locales la emisi贸n en televisi贸n se interrumpi贸 para adelantar que el presidente iba a comparecer con un anuncio de vital importancia relativo a la seguridad nacional. Las especulaciones se desataron y a los pocos minutos algunos medios anunciaban de forma no oficial la muerte del terrorista. Ya en ese momento los estadounidenses comenzaron a salir a la calle. Pronto Washington, Nueva York y las principales ciudades se han llenado de espont谩neas muestras de alegr铆a.

Los mensajes de m贸vil corrieron como la p贸lvora con la noticia que los neoyorquinos esperaban desde hace casi 10 a帽os. “El bastardo ha muerto”, dec铆a con j煤bilo The New York Post antes del anuncio de Obama. “Ha tenido lo que se merec铆a”, a帽adi贸 Peter King, representante de los neoyorquinos en el Congreso de EE UU.

La Zona Cero de Manhattan, en la que se erig铆an las dos torres que derrib贸 Al Qaeda, se ha convertido en uno de los puntos en los que m谩s ciudadanos se han concentrado. Turistas, miembros del cuerpo de bomberos (m谩s de 300 de ellos murieron en las labores de rescate tras los atentados) y neoyorquinos de todo pelaje se aglomeraron ante las cercanas pantallas de Times Square desde que aparecieron los primeros rumores de la noticia. La concentraci贸n se hizo multitudinaria despu茅s del anuncio.

Muchas de las reacciones han sido muy duras. “Hab铆a so帽ado con este momento, pero la muerte creo que es demasiado buena para 茅l”, asegura desde la Zona Cero Anne Marie Borcherdng, que perdi贸 a su novio el 11-S en las Torres Gemelas. “Lo que le gustar铆a a mucha gente que est谩 aqu铆 hoy es tener su cad谩ver para poder escupirle”.

Michael Bloomberg, alcalde de Nueva York, fue de los primeros en reaccionar al anuncio de la Casa Blanca: “Los neoyorquinos hemos esperado casi 10 a帽os por esta noticia”.”La muerte de Osama Bin Laden es una importante victoria y un tributo para los que luchan por nuestro pa铆s”, a帽adi贸. El senador neoyorquino Charles Schumer declar贸: “El coraz贸n de los neoyorquinos sigue roto por la tragedia del 11-S, pero [la muerte de Osama Bin Laden] aporta algo de consuelo a las v铆ctimas”.

Reacciones en todo el mundo

El expresidente de Estados Unidos George W. Bush ha declaraado pocos minutos despu茅s de la noticia que la muerte de Osama Bin Laden es una “victoria para Estados Unidos”. Bush, bajo cuya presidencia se produjeron los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 y que en sus memorias declar贸 que uno de sus mayores pesares ha sido el de no lograr capturar a Bin Laden, “vivo o muerto”, emiti贸 a trav茅s de su p谩gina en Facebook nada m谩s conocerse la noticia, un comunicado en el que dijo que el presidente Barack Obama le inform贸 de la operaci贸n.

“Esta noche, el presidente Obama me llam贸 para informarme de que las fuerzas estadounidenses mataron a Osama Bin Laden, el l铆der de Al Qaeda que atac贸 Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001”, dijo Bush. Bill Clinton tambi茅n reaccion贸 enseguida a la noticia. El expresidente de Estados Unidos ha asegurado que la muerte de Bin Laden es un momento “profundamente importante” para las personas de todo el mundo que buscan un “futuro com煤n de paz y libertad”.

David Cameron, el primer ministro brit谩nico, ha asegurado que se trata de “un gran alivio para el mundo”. “Bin Laden es responsable de las peores atrocidades terroristas que ha visto el mundo, muchos de los cuales han costado la vida a miles de personas, muchas de ellas brit谩nicas”, ha opinado Cameron.

En la misma l铆nea, el primer ministro israel铆, Benjamin Netahyahu, ha declarado que la muerte de Bin Laden es “un triunfo atronador para las naciones democr谩ticas que combaten el terrorismo”.

Precauci贸n a todos los estadounidenses

De inmediato la diplomacia estadounidense ha pedido prudencia respecto a las consecuencias en la lucha sobre Al Qaeda que podr铆a tener el descabezamiento de la organizaci贸n. Fuentes del Pent谩gono han asegurado que se trata de un golpe importante pero que no es prudente bajar la guardia. Muy al contrario, Estados Unidos es consciente de que la muerte de Bin Laden podr铆a desatar una ola de violencia contra sus ciudadanos. El Departamento de Estado americano ha alertado a todos sus ciudadanos en el mundo despu茅s de dar a conocer la noticia. Hay un “elevado potencial de violencia antiamericana”, especific贸 un comunicado de prensa.

Las reacciones que la muerte de este personaje pueden provocar en el mundo son impredecibles. Por si acaso, el presidente norteamericano insisti贸 ayer en que Bin Laden no era un l铆der musulm谩n y en que Estados Unidos no est谩 en guerra contra esa confesi贸n religiosa.

“Dada la incertidumbre y la volatilidad de la actual situaci贸n”, asegura el Departamento de Estado, “urgimos a los ciudadanos estadounidenses en 谩reas donde estos acontecimientos pueden causar violencia antiestadounidense a limitar sus viajes fuera de sus casas y hoteles y a evitar concentraciones y demostraciones masivas”. Por lo pronto, el Gobierno norteamericano puso en estado de alerta a todas sus embajadas ante el riesgo de que sean blanco de posibles represalias.

En varias ciudades estadounidenses se ha aumentado la vigilancia sobre puntos sensibles. Por ejemplo, el diario Los Angeles Times informa que la polic铆a de la ciudad extrema las precauciones en los alrededores de centros religiosos.

Para confirmar las sospechas estadounidenses, los yihadistas han lanzado las primeras amenazas. “Osama puede ser asesinado, pero su mensaje de la Yihad, no morir谩 jam谩s. Hermanos y hermanas, esperar y ver, su muerte ser谩 una bendici贸n disfrazada”, es un mensaje que se repite en varios foros de internet, como informa la agencia Reuters.

Padre del yihadismo internacional

La base del pensamiento de Bin Laden era similar a los talib谩n: interpretaciones ultraortodoxas del islam sun铆, al que desea purificar de influencias occidentales. Su ideolog铆a, sus hombres, fogueados en acciones de combate, y el muy abundante dinero le permitieron financiar una oscura trama de grupos radicales que act煤an contra intereses occidentales, preferentemente estadounidenses, all铆 donde tienen oportunidad.

Osama Bin Laden naci贸 en Arabia Saud铆 en el a帽o 1957, en el seno de una acaudalada familia saud铆. Su padre fue un importante magnate de la construcci贸n en su pa铆s. Estudi贸 Religi贸n y Ciencias Econ贸micas, gradu谩ndose en la Universidad Abdul Aziz. Desde 1979 apoy贸 a los rebeldes afganos en su guerra contra la URSS, organizando el reclutamiento de miles de voluntarios de todo el mundo 谩rabe, entre otras acciones. Desde 1986 particip贸 personalmente en los combates. Acabada la guerra, regres贸 a su pa铆s. Como consecuencia del apoyo saud铆 a las tropas de EE UU durante la Guerra del Golfo de 1991, rompi贸 su relaci贸n con el r茅gimen saud铆 y con su propia familia. Se exili贸 en 1991 en Sud谩n, donde dirigi贸 una empresa que EE UU consideraba una tapadera terrorista.

Con la inaudita planificaci贸n de los ataques del 11-S, Bin Laden y Al Qaeda sacudieron con fuerza los cimientos en los que EEUU basaba su pol铆tica de seguridad y pusieron en evidencia la necesidad de buscar un nuevo enfoque para reforzar sus fronteras.

Casi inmediatamente despu茅s, EEUU lanz贸 una serie de ataques a茅reos contra los talibanes en la frontera entre Afganist谩n y Pakist谩n. Ante la negativa de los talibanes a entregar al terrorista, EE UU inici贸 en octubre de 2001 una guerra en Afganist谩n que a煤n contin煤a, aunque los ataques permitieron derribar al r茅gimen fundamentalista que gobernaba el pa铆s.

Tras su experiencia en la guerra de Afganist谩n, Bin Laden aprendi贸 a vivir como un ermita帽o, una habilidad que le sirvi贸 para mimetizarse en el terreno de la misma forma que lo hacen las serpientes. Una y otra vez el l铆der de Al Qaeda logr贸 escabullirse y salir indemne de los ataques lanzados por EEUU y sus aliados internacionales, lo que hizo que quedara en entredicho la capacidad de inteligencia y militar del pa铆s m谩s poderoso del mundo. Desde que la pista de Bin Laden desapareci贸 definitivamente en las monta帽as de Tora Bora en el invierno de 2001 despu茅s de que EE UU depusiera por las armas a los talibanes, solo hab铆a una certeza: estaba escondido en Pakist谩n. La comunidad de inteligencia barajaba muchas hip贸tesis: que se encontraba en una regi贸n remota o confundido con la masa en Karachi, que solo podr铆a ser abatido por la traici贸n en su c铆rculo m谩s pr贸ximo o con un ataque por misiles, pero estaba claro que se hab铆a desplazado al pa铆s vecino de Afganist谩n.

Durante a帽os, los drones estadounidenses, aviones no tripulados dotados de misiles, han sobrevolado las distintas zonas tribales de Pakist谩n, el lugar m谩s peligroso y vol谩til de la tierra. Han matado a decenas de militantes de Al Qaeda, tambi茅n a civiles, y se han acercado mucho a sus l铆deres, sobre todo al egipcio Ayman Al Zawari, pero al final ha sido un grupo de comandos el que ha cerrado una parte de la historia.Fte.elpa铆s.com

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