viernes 27 de noviembre de 2020
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Tras la filtración de 250 mil documentos de la diplomacia norteamericana, Obama y Hillary darán una conferencia

Horas después de la difusión del sitio Wikileaks de 250.000 documentos que revelan qué piensa la diplomacia norteamericana de los líderes mundiales, el presidente Barack Obama y la secretaria de Estado Hillary Clinton comparecerán juntos para hablar del escándalo. Será a las 11 (las 13 en la Argentina), según dijo la Casa Blanca en su convocatoria a periodistas.

El gobierno norteamericano, en tanto, intenta hacer control de daños sobre lo ocurrido. Se sabe que hay terceros países que están reprochando la revelación de opiniones confiadas al Departamento de Estado y que la filtración hizo pública.

Hay legisladores norteamericanos que evalúan la posibilidad de acusar a Wikileaks de haber «atentado contra la seguridad» de los Estados Unidos, pero hay dudas sobre el sustento legal que tendrían para hacerlo.

En este contexto, el diario El País , uno de los rotativos que junto a The New York Times , al británico The Guardian , al semanario alemán Der Spiegel y al diario francés Le Monde ha tenido acceso a los papeles del Departamento de Estado norteamericano, informó hoy que los cables demuestran presiones ejercidas por la Embajada estadounidense en Madrid sobre jueces, ministros y empresarios españoles y revelan conversaciones con el rey Juan Carlos y el presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero.Los informes enviados a Washington desde la legación estadounidense en la capital española «reproducen conversaciones que los interlocutores españoles no esperaban ver difundidas y cuyo contenido les deja en zonas éticamente fronterizas o comprometidas ante la opinión pública», indica El País , que indica que en los próximos días irá dando a conocer esos cables.

Entre esas conversaciones las hay con el rey Juan Carlos, Rodríguez Zapatero, los ex presidentes del Ejecutivo José María Aznar y Felipe González, así como con ministros, jueces, fiscales, empresarios y representantes de las más altas instituciones del Estado español.

El rotativo ha analizado 3620 documentos de la Embajada que se corresponden casi en su totalidad con el periodo de gobierno de Zapatero. «Objeto primordial del trabajo de la Embajada es el Gobierno socialista» y se retratan «los vaivenes de la relación [estadounidense] con Rodríguez Zapatero y su equipo».

Los principales temas de desacuerdo, algunos ya conocidos, son la retirada de Irak ordenada por el socialista, la crisis de Kosovo, los vínculos con Cuba y Venezuela y «las relaciones comerciales con países sospechosos de terrorismo o determinados asuntos bajo investigación judicial».

Cuando Rodríguez Zapatero llegó al poder, la Embajada informó a Washington que sus pretensiones eran propias de una izquierda «trasnochada y romántica», cita el rotativo los documentos. Desde el inicio de su mandato, al líder socialista los estadounidenses lo consideran un problema para algunas de sus líneas en política exterior y lo definen, como «un político cortoplacista que supedita los intereses comunes al cálculo electoral».

Ningún político español despierta entusiasmo en los informes salvo el rey Juan Carlos.

Los documentos revelan además presiones recibidas por ministros españoles por parte de los sucesivos embajadores estadounidenses en Madrid, sobre todo por parte de Eduardo Aguirre, de origen cubano.

Sarkozy. En tanto, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, fue catalogado como «el presidente más pro norteamericano desde la Segunda Guerra Mundial», según algunos telegramas de la embajada norteamericana en París difundidos por Wikileaks y reportados hoy por el diario Le Monde .

Según la documentación «la embajada norteamericana siguió, no sin cierta fascinación, el ascenso político de Nicolas Sarkozy; cómo Sarkozy y sus consejeros criticaban la política de Jacques frente a los norteamericanos; cómo Sarkozy fue a Washington «a expresar su admiración por George Bush contra la opinión del entonces presidente francés; cómo los norteamericanos recibieron con evidente entusiasmo, aunque fuera un novicio en política exterior, la elección del «presidente más pro norteamericano desde la Segunda Guerra Mundial».

Según Le Monde, desde mayo de 2007 el Departamento de Estado sigue con atención «extremadamente sostenida» todo lo que hace o dice el presidente francés, aunque Estados Unidos considera que Sarkozy se volvió «susceptible y autoritario

Francia se negó confirmar las declaraciones atribuidas a sus diplomáticos o autoridades franceses en los cables.

«Deploramos enérgicamente la divulgación deliberada e irresponsable por el sitio WikiLeaks de correspondencia diplomática estadounidense», afirmó el portavoz del ministerio francés de Relaciones Exteriores, Bernard Valero.

Según se indicó oficialmente, la «ruptura de confidencialidad de documentos estadounidenses es preocupante» pues podría «perjudicar la resolución de asuntos esenciales para la seguridad y la estabilidad de las relaciones internacionales».

Irán. El presidente de Irán, Mahmoud Ahmadinejad, dijo que las relaciones de la república islámica con sus vecinos no se verían alteradas por los reportes basados en informaciones del sitio de filtración de datos Wikileaks, algunas de las cuales parecen mostrar hostilidades de los países árabes.

«Los países de la región son todos amigos entre ellos. Tales filtraciones no tendrán impacto en las relaciones entre países», dijo.

«Algunos segmentos del gobierno estadounidense produjeron esos documentos», dijo. «No creemos que esta información fuera filtrada. Creemos que fue organizada para ser difundida sobre bases regulares y que se están buscando objetivos políticos».

Acciones legales. La justicia australiana ordenó investigar la revelación de documentos confidenciales estadounidenses por WikiLeaks y apoyará eventuales acciones judiciales de Estados Unidos contra el portal internet fundado por el australiano Julian Assange, anunció el lunes el fiscal general Robert McClelland.

«Desde el punto de vista australiano, pensamos que la publicación de esas informaciones puede ser contraria a varios artículos de la ley», dijo McClelland, al indicar que había pedido a la policía que iniciara una investigación.

La publicación de los cables puede atentar contra la seguridad de Estados Unidos y sus aliados, entre ellos Australia, señaló el fiscal general Robert McClelland.

«Australia apoyará cualquier acción judicial que pudiera ser iniciada. Estados Unidos las impulsará pero las agencias australianas aportarán su ayuda», dijo McClelland, que agregó que por el momento no había recibido ninguna solicitud de que se le retirara el pasaporte a Assange.

Agencias ANSA, AFP, Reuters y DPA

Con la colaboración de Silvia Pisani , Fte.lanacion.com.ar

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