CHILE-QUAKE-LOOTINGLa ciudad chilena de Concepción, epicentro de uno de los terremotos más grandes de la historia, es tierra de nadie. La gente saquea farmacias y locales a diez metros de la alcaldesa Jacqueline van Rysselberghe, que intenta pedir ayuda desde su teléfono móvil. La policía intenta apenas detener los robos y en algunos casos distribuye la mercadería a mujeres y hombres que piden alimentos para sus bebés. “La situación ha sido caótica desde un principio. Se ha intentado proteger lo que se puede”, dijo el policía Jorge Córdova. La ciudad está sin agua, sin electricidad, y la gente la recorre en auto buscando lugares de donde sacar comida, remedios o lo que sea. Decenas de personas se agolpan frente a radio Bío Bío pidiendo que lean mensajes para ubicar a sus familiares y amigos desaparecidos.

La situación más caótica se vive al lado del gobierno regional, vigilado por militares que sólo ven cómo la gente corre de lado a lado.

En un supermercado aledaño, un centenar de personas ingresa a sacar alimentos. “Déjennos sacar comida para los niños”, grita una mujer a la policía.

Pero muchos otros aprovecharon el caos para adjudicarse elementos que nada tienen que ver con la desesperación del desabastecimiento.

Enfrente, unos 30 bomberos que no han dormido nada, intentan sacar de entre los escombros a los sobrevivientes de un edificio de 14 pisos que colapsó tras el terremoto de 8,8 grados en la escala de Richter que azotó el país el sábado.

“Rescatamos a 25 personas hasta ahora, sacamos a tres fallecidos, y hay otros cinco cuerpos que ya detectamos”, dijo a dpa Fian Argo, comandante de los bomberos.

Pero nadie sabe cuántos más pueden estar sepultados bajo las toneladas de escombros. Había ocho departamentos en cada piso.

La ciudad, aunque la mayoría de sus edificios está en pie, está en completo descontrol. No hay violencia ni enfrentamientos a balazos, pero saqueos constantes.

La falta de policía, militares y miembros de la Cruz Roja es evidente. El pediatra del hospital regional Gonzalo Soto llamó a la calma y pidió al gobierno central la ayuda de equipos de rescate.

“Todos los servicios están operativos, pero pedimos apoyo y comprensión de la gente”, dijo el doctor.

“Díganle al gobierno que esto es una vergüenza”, grita un hombre a los equipos de prensa.

Lo que ocurre en Concepción, la segunda ciudad más grande de Chile, es sólo una antesala de la tragedia que asola a las costas de esta zona.

En el aledaño puerto de Talcahuano, el tsunami que sucedió al terremoto dejó varios barcos varados al interior de la localidad.

Las mismas olas, unos 200 kilómetros al norte, hicieron lo propio con la localidad de Constitución.

“A los presos de Constitución hubo que liberarlos, no estaban condenados a muerte”, dijo el diputado Sergio Aguiló. “Hay por lo menos 150 desaparecidos”, confesó a dpa el teniente de policía de esa zona, Carlos Torres, lo que muestra la destrucción en la costa chilena.

Todos aguardan el socorro del gobierno central. “Estamos esperando ayuda”, dice el teniente Torres a dpa, cuando se le pregunta por el plan de acción.