En Macbeth, William Shakespeare describe el proceso de cambio que se ha provocado en un hombre influido por otros. El defecto de su propia naturaleza sumado a la ambición desmesurada lo arrastran a sucumbir hasta llegar a su último fin. La avaricia lo perfora destruyendo su destino. Como general del ejército de Escocia le es fiel a su rey. Gana la guerra contra el rey de Noruega y es condecorado. Pero a lo largo de la obra vemos a un Macbeth que va perdiendo su humanidad, en pos de obtener y más tarde de conservar, el trono de Escocia, hasta llegar al punto de cometer todo tipo de actos imperdonables. Asesinar al rey como recurso para llegar al trono implicará un costo demasiado alto. Todo tipo de remordimientos irán recrudeciendo poco a poco su corazón al punto de tornarlo implacable a la hora de decidir la comisión de más crímenes.
Así fluctúa el hombre a la hora de enfrentar decisiones peligrosas. Una vez que se avanza sobre un terreno moralmente condenable es difícil retroceder y casi imposible volverse vulnerable a lo reprochable.
Ahora bien, ¿qué sucede cuando el sacrificado es el pueblo? ¿Qué cuando quien está al frente de la toma de decisiones desoye el gemido popular? ¿Qué cuando ya está todo perdido, la confianza, la credibilidad, la esperanza y pese a ello el gobernante insiste en dar un paso firme sin mirar a su costado?
Sin duda el desgaste popular llega a su punto cúlmine y quien gobierna lo hace en la absoluta soledad de espaldas al genuino soberano. No existe un pueblo que acompañe su gestión ni mucho menos un Parlamento que lo ratifique.
La semana pasada se llegó a un acuerdo histórico del G20 en Londres. Los mercados bursátiles del mundo volvieron a la tranquilidad. Las bolsas asiáticas subieron ante el anuncio de que las principales potencias inyectarán más de un billón de dólares para combatir la crisis económica global. A su vez los bancos centrales de China y Argentina firmaron un acuerdo a través del cual el país asiático pondrá a disposición del Banco Central unos 10.200 millones de dólares, ¿para qué? Para asegurar la estabilidad cambiaria en el país, cuando el peso se ve debilitado por los tiempos preelectorales, el enfrentamiento con el campo y la crisis financiera mundial. Es la primera vez que China le otorga a un país de América Latina esta ayuda. ¿Cuál es la paradoja? El coloso asiático a través de un canje de monedas en el intercambio comercial le permite a nuestro país pagar las importaciones chinas en yuanes y no verse obligado a pagar en dólares que hoy escasean y paralelamente el Gobierno coloca impedimentos para el desarrollo económico del campo. Ya Alberdi en sus pensamientos reflejaba esta situación al decir: “Toda ley, decreto o acto que comprometa el principio de libertad es un ataque serio a la riqueza del ciudadano, al Tesoro del Estado y al progreso material del país. El manantial de la riqueza es el trabajo libre, su opresión es causa de miseria y escasez para el país y es el origen de todas las degradaciones que trae consigo la pobreza.” Resaltaba que la causa de la crisis es la pobreza de los ricos. No la de los pobres. Por ello, es preciso fomentar el crecimiento de quienes generan riqueza y no extirparlos. El acuerdo China-Argentina demuestra una vez más la tozudez del Gobierno al bregar por la importación cuando desde la Argentina se colocan vallas a la exportación. El despotismo y la tiranía se manifiestan a través del poder, las leyes o los reglamentos. Hoy lo vemos en el decreto que crea un fondo coparticipable de las retenciones a la soja.
¿En qué país vivimos? ¿Qué intereses defiende el Gobierno? El sacrificio popular claro que importan un costo electoral para cualquier dirigente. El resultado final estará en las urnas en Junio. Allí será claro qué preponderará, si el voto de confianza o el voto de censura.
En la misma semana el pueblo argentino aleccionó a la dirigencia. Se dejaron de lado las diferencias políticas y se levantaron valores como la democracia, el respeto por las instituciones y los principios constitucionales. La Argentina se vistió de luto y paradójicamente de unidad a la vez. Fue necesaria una muerte para que nazca una nueva etapa en nuestro país. Los partidos políticos en pleno con sus máximos referentes se dieron cita para despedir a un grande de nuestra historia: el Dr. Raúl Ricardo Alfonsín. ¡Qué distinta sería nuestra Nación si asistiera permanentemente a un cambio profundo de mentalidad tanto de clase dirigente como dirigida! ¿Qué rescatamos? Un espíritu de armonía.
Ya el Salmo 133 dice: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” Ahora bien, para ello es esencial en primer lugar hacer un esfuerzo, por parte de cada uno que implica ser solícito, esmerado en guardar la unidad del espíritu; en segundo lugar, tener la actitud apropiada: ser humilde y manso. La palabra “humildad” viene del griego tapeinos y significa aquello que es bajo, que no se levanta mucho de la tierra. La humildad describe la opinión que uno tiene de sí mismo. En tanto la mansedumbre, en griego prautes describe la actitud de uno mismo hacia Dios y el hombre; da cuenta de la aceptación del trato del Creador hacia nuestras vidas y hacia mi prójimo con un espíritu de gentileza.
El mensaje fue claro en especial para la clase política que en ocasiones olvida las demandas populares y se enfrasca en el merchandising de la venta permanente al mejor postor para ser comprada por el votante. Muchos jóvenes se aglutinaron en el último adiós. Una nueva generación que despierta un interés fresco por la política, por los valores, los principios. Una Argentina que abraza el sentido de la UNIDAD y deja para un segundo plano los enfrentamientos y las escatimaciones políticas. Una UCR que se levanta de un letargo fatídico. Y una ciudadanía protagonista de un nuevo tiempo que tira por la borda las incoherencias nacionales.
Buenos Aires, 9 de Abril de 2009.
Gretel Ledo
Abogada – Politóloga
Nueva Generación Moral
www.ledogretel.blogspot.com
www.conexion13.com.ar







Podemos cambiar de nombres y de hombres, pero todo seguirá igual.
La oferta de mano de obra para ejercer la política es de bajísimo nivel.
La mayoria no estan capacitados para ocupar cargos de cierta responsabilidad.
Puedo asegurarles que casi ninguno podría siquiera ingresar a una empresa particular.Los paises desarrollados tienen en sus cuadros a profesores, ingenieros,arquitectos,médicos,escritores,proyectistas, sociólogos y no tantos abogados de cuarta y punteros com nosotros.
Indudablemente la opinante tiene una posición muy clara respecto al gobierno y es posible compartir su juzgamiento respecto de ciertas inchoerencias en la gestión de gobierno. Pero yo discrepo con la opinante en cuanto a la trascendencia e importancia de las apuntadas contradicciones. A mi criterio es precisamente en politica internacional donde en materia de alineamientos el gobierno ha mantenido mayor consecuencia. Tengase en cuenta al respecto politica respecto de mercosur, posición sostenida en el g 20, etc. Donde si creo que no ha habido coherencia entre el decir y el hacer es precisamente en materia de redistribución del ingreso, pues se ha mantenido un sistema tributario regresivo, sosteniendo como base de recaudación los impuestos al consumo cuando en realidad un sistema de justicia distributiva debiera propender a gravar a las mayores ganancias, renta financiera, etc. Pero de haberse profundizado en esta dirección creo que las diatribas en contra de la gestión serían aún mayores. Por otra parte no veo en las manifestaciones por el fallecimiento del Dr. Alfonsín ningún acto de grandeza ni de republicanismo democrático, sino por el contrario en mucho de los participantes se observó un elevado grado de hipocresia que no es extraña a nuestra historia. La memoria y coherencia politica nues precisamente un atributo que caracteriza a nuestros sectores medios, que recurrentemente desandan de manera contraria a sus propios intereses de clase y terminan adhiriendo a proyectos o procesos que atentan contra su misma existencia. Con el mayor de los respetos discrepo con la Sra. opinante, quien indudablemente tiene fundados elementos academicos que avalan sus opiniones, por entender que si bien las formas democráticas y republicanas son pilares fundamentales para sostener un estado con verdadera justicia social, su solo acatamiento no garantiza en absoluto los derechos de todos los ciudadanos y mucho menos de los mas pobres. No creo que seguir enriqueciendo a los mas ricos favorezca en algo a los mas pobres. La teoría del derrame se rebate por si misma con los claros ejemplos de los ultimos tiempos, no solo a nivel local sino principalmente en el orden internacional.
Los plenos poderes y la impunidad , llevan a cometer un sin numero de incoherencias, los resultados los vemos en nuestro pais, desde el año 2008 a marzo de 2009 emigraron u$s 30.000 millones de dolares provocando una gran crisis, que el matrimonio presidencial dice que es del efecto jazz.CON COHERENCIA Y SEGURIDAD JURIDICA TENDREMOS NUEVAMENTE UN PAIS
Antes de continuar, aprovecho este espacio para agradecer la calidad de los artículos de los columnistas, pero en particular de Gretel Ledo por la calidad y riqueza del contenido de sus lineas.
Es difícil en tiempos actuales permanecer en paz cuando uno tras otro se suceden los actos de violencia a nuestro alrededor.
La violencia no es sólo física, la que cada vez más gente soporta ya no como una sensación (alguna vez lo fue?) sino una realidad que estalló en nuestras manos como una bomba.
La otra violencia también viene de la falta de escrúpulos de los funcionarios públicos: desde la endémica y crónica mentira de campaña hasta la tergiversación de la realidad como dibujar los índices inflacionarios o de los casos de dengue…
Puedo ver como día a día inclusive el presidente y la presidenta de la nación y quienes los apoyan recurren a cualquier estrategia con tal de salvar sus únicos intereses, y es a veces donde me pregunto (como mucha gente) si sirve de algo escapar a la tentación de romper las reglas de la convivencia con el prójimo. DEFINITIVAMENTE NO, pero está todo tan distorsionado, que hasta los políticos (como en la foto) hoy en día resultan IRRECONOCIBLES a lo que eran cuando asumieron.
Sin embargo, tomando como ejemplo el caso de Raúl Alfonsín y el salmo de Gretel, cada vez estoy más convencido que los enfrentamientos e individualismos nos llevaron a esto.
Tanto Scioli como el intendente Fernando Espinoza (entre muchos otros), en su afán de apoyar incondicionalmente al Gobierno que ya perdió la razón, alimentan el mismo resentimiento y rencor que día a día trato de dominar. Muchos deben sentirse así.
Los actos eleccionarios terminan siendo una carnicería en la unos pierden y otros ganan, cuando deberíamos ganar todos.
Sea como sea lo que ocurra, tenemos que dejar de mordernos entre nosotros sin abandonar el espíritu de justicia y denuncia.
Aunque cueste la pauta publicitaria del oficialismo en un medio, o la vivienda sin terminar que una persona todavia sueña a pesar de los eternamente reiterativos anuncios de inauguración, esta carnicería (física y moral) se tiene que terminar algún día.
Antonio Infante
webmaster Multimedios Prisma