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Alrededor de las 20:30hs el ex presidente Raúl Alfonsin falleció, a los 82 años de edad en su domicilio en Barrio Norte, donde se encontraba en reposo a medida que su diagnóstico empeoraba con el correr de las horas por un cáncer de pulmón que venía padeciendo durante más de un año.

El vicepresidente Julio Cobos decretó tres días de duelo. El ex presidente será velado en el Salón Azul del palacio del Congreso Nacional a partir de esta madrugada. Como es costumbre en estas ocasiones especiales, se montará un dispositivo para permitir que quienes así quieran puedan presentarle sus respetos y darle el último adiós al primer jefe del Estado de la recuperación de la democracia.

Horas previas

Junto a él estaba el titular de la Unión Cívica Radical, Gerardo Morales, quien, tal como hizo ayer el vicepresidente Julio Cobos, se quedó sin saludar al ex presidente para no despertarlo.

El ex presidente recibió la visita del obispo Justo Laguna, quien confirmó que le dio la unción. El prelado se negó a hablar de la salud del líder radical y sólo comentó que estuvo “lúcido” cuando conversó con él, pidió: “Hay que rezar por él”. 

 

El final

“Lamentablemente a las 20.30 el doctor Raúl Alfonsín ha fallecido tranquilo en su domicilio, acompañado por sus familiares, con mucha paz. Estaba dormido, con deterioro sensorio y respirando muy tranquilamente. En este momento sólo puede decirse que ocurrió en un marco de mucha tranquilidad y acompañado por su familia, como él siempre quiso que ocurriera “, fue el breve comunicado de Sadler ante los periodistas.

 

Respetado por muchos, criticado por algunos otros, sin duda constituye una figura que se destaca en la política por su naturaleza al servicio de la nación, difícil aún de encontrar en los actuales dirigentes que conducen a toda velocidad los destinos del país a riesgo de las consecuencias que puedan ocasionar.

Posterior a la noticia, son innumerables los saludos y condolencias de quienes se encontraban atentos a su evolución, y entonaron el Himno Nacional Argentino, en un acto de desinteresada manifestación cómo sólo generan las grandes personalidades.

Una personalidad que puede sumar tantos aciertos como errores, y sin embargo, difícilmente pueda afirmar hasta su más acérrimo enemigo, que viniendo de Alfonsín, los errores hubiesen sido producto de una intencionalidad o indiferencia, a diferencia de quienes lo sucedieron posteriormente en el regreso a una democracia que aún no supimos conseguir.

Queda entre nosotros el legado de una persona que sólo los cobardes de la patria no sabrán interpretar.

 

Antonio Infante para Multimedios Prisma