JORGE SAMPAOLI EL TÉCNICO DE FÚTBOL QUE VA POR TODO

Publicación: 23/02/2017

No para ese hombrecito -su apodo, por su tamaño, no por su dimensión- que poco jugó al fútbol y que mucho abrazó y abraza con pasión a este deport

Jorge Sampaoli se retira desde el palco del Sánchez Pizjuán rumbo a los vestuarios con una cara que cuenta poco: no luce enojado, no sonríe, no saluda ante los aplausos, no interactúa. Queda una impresión conociendo al personaje: está pensando en todo lo que viene. Sevilla -su Sevilla- acaba de derrotar 2-1 al Leicester por el encuentro de ida de los octavos de final de la Champions League. La revancha será el 14 de marzo, en Inglaterra. Pero mucho antes, el técnico argentino ya visualiza otro desafío: con la derrota del Real Madrid frente a Valencia (1-2, en Mestalla), a Sevilla se le abren las puertas de la Liga. Quedó a tres puntos del líder derrotado. Y en nombre de treparse a la punta el sábado tendrá una cita de las que dejan huellas: enfrentará al archirrival histórico, el Betis, en el Benito Villamarín. No para ese hombrecito -su apodo, por su tamaño, no por su dimensión- que poco jugó al fútbol y que mucho abrazó y abraza con pasión a este deporte. Y sus equipos, como este Sevilla que se anima a todo, juegan a su imagen y semejanza: son inquietos, intensos, tenaces, osados. Lo sufrió la Argentina de Martino y de Messi, en la final de la Copa América de 2015. Lo advierte Europa entera ahora. Lo pretende Barcelona para su futuro no tan lejano. Más allá del resultado corto en cuanto a la diferencia, Sevilla demostró ayer que es mucho más que el campeón de Inglaterra. Dominó el encuentro de principio a fin, casi sin vaivenes en el desarrollo, generó situaciones de modos diversos, obligó al arquero Kasper Schmeichel a convertirse en figura. Tuvo la chance de ponerse en ventaja a través de un penal de Joaquín Correa (falta de Wes Morgan al tucumano), pero el hijo del Gran Danés se estiró contra su palo derecho y atajó.vSevilla buscó siempre. Como le gusta a Sampaoli, pertinaz admirador del fútbol de Bielsa. Se puso en ventaja a los 24 minutos, gracias a un cabezazo de Pablo Sarabia, tras un centro de Sergio Escudero. Insistió. Probó con desbordes y centros, con remates desde afuera, con combinaciones entre sus futbolistas más hábiles. No podía.Ya en el segundo tiempo, a los 16, Correa tuvo su revancha: tras un pase de Stevan Jovetic estableció el 2-0. Un minuto después, el argentino fue reemplazado por Vicente Iborra. El Pizjuán, de pie, lo aplaudió. En ese reconocimiento había también un mensaje de esa gente encantada. Era el premio para el jugador como representante de un rasgo del equipo: la constancia ante la adversidad; la capacidad de lucha para salir de los momentos bravos.El gol de Jamie Vardy, a los 28, le puso pausa a la fiesta del contorno. Después del descuento del equipo de Claudio Ranieri (el mejor entrenador de 2016 para la FIFA), Sevilla no alteró su plan. Lo intensificó. Puso al Leicester casi invariablemente adentro del área. Atacó sin parar, Estuvo cerca de convertir. Pero no hubo caso. El azar no quiso esta vez que el Sevilla gritara sobre el final después de sus habituales asedios al rival. Sin embargo, lo saben todos en el campamento de Sampaoli: el camino es largo. Falta. Y hay que ir por todo.Por  Waldemar Iglesias para Clarín, textual

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