INFORME: En la Argentina matan una mujer cada 28 horas

Publicación: 28/07/2011

Baleadas, apuñaladas, golpeadas, incineradas, asfixiadas, degolladas, estranguladas, ahogadas y hasta masacradas con machetes. De estas y otras formas fueron asesinadas en el primer semestre del año 151 mujeres en todo el país, a un escalofriante promedio de un hecho cada 28 horas, cifras que reafirman el flagelo vigente de la violencia de género. La estadística […]

Baleadas, apuñaladas, golpeadas, incineradas, asfixiadas, degolladas, estranguladas, ahogadas y hasta masacradas con machetes. De estas y otras formas fueron asesinadas en el primer semestre del año 151 mujeres en todo el país, a un escalofriante promedio de un hecho cada 28 horas, cifras que reafirman el flagelo vigente de la violencia de género. La estadística es apenas el reflejo, cruel y duro, de una realidad que padecen miles de mujeres, victimizadas, explotadas y humilladas.

Un dato es revelador de este sometimiento: del total de femicidios, 85 fueron perpetrados por las propias parejas. Los datos surgen de un informe elaborado por el Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”, coordinado por las especialistas de la Asociación la Casa del Encuentro, que abarca los crímenes de mujeres registrados entre el 1 de enero y el 30 de junio, en el marco de una profunda tarea de seguimiento encabezada por Fabiana Túñez y Ada Beatriz Rico, que es enviado a distintos organismos gubernamentales, judiciales y civiles, con el objetivo de profundizar las estrategias conjuntas para combatir la problemática.

Según el informe, uno de los indicadores más relevantes se relaciona a la vinculación entre la víctima y el agresor. Así, surge que de los 151 femicidios (término específico que define el crimen de una mujer), 58 fueron llevados a cabo por esposos, parejas y novios, mientras que 27 los cometieron ex parejas.

El total de ambos registros, de 85 crímenes, revela que más de la mitad de los homicidios son perpetrados por hombres que tienen o tuvieron relaciones sentimentales con las víctimas.

Pero el estudio también arroja que en 7 casos, los femicidas fueron los padres o padrastros de las mujeres victimizadas, en 13 hechos los agresores entran en el rango de “otros familiares” y en 13 episodios los responsables fueron “vecinos o conocidos”.

De este modo, en 119 femicidios los autores fueron hombres “cercanos” a la víctima. En apenas 32 casos del total, los autores no tienen, en apariencia, vinculación con sus víctimas. El análisis de situación incluye, asimismo, una discriminación geográfica de los hechos.

Por ello, surge que en territorio de la provincia de Buenos Aires se cometieron 52 casos (alrededor de un tercio del total), seguida por Santa fe, con 15 episodios, Córdoba, con 12 muertes, Capital federal, con 10 casos, Misiones y salta, con 8 homicidios cada una, y Chaco, Jujuy y Santiago del Estero, con 6 crímenes en cada una. En ese “ranking” macabro continúan Tucumán (5), Neuquén (3), Entre Ríos y Formosa (2), La Pampa, Río Negro y Catamarca (1).

Mención especial para las provincias de San Juan, Tierra del Fuego, La Rioja, Chubut, Santa Cruz y San Luis, donde no ocurrieron femicidios.

Al ubicar los hechos registrados en la provincia de Buenos Aires, el partido de La Matanza encabeza la lista con 5 casos, y luego se ubica La Plata con 4 hechos, Pilar con 4, San Martín con 3 y Moreno con 3, entre otros. En tanto, al analizar por la edad de las víctimas, se sabe que 55 víctimas tenían entre 31 y 50 años, 42 tenían entre 19 y 30 años, y 19 tenían entre 51 a 65 años. Del total de casos, 51 mujeres compartían vivienda con el femicida, 35 fueron asesinadas en sus casas. Por Luis Sangiorgio

Un Comentario

  1. Paula González dice:

    Este promedio escalofriante es indicador suficiente de que muchas cosas están fallando y no están siendo manejadas como corresponde. Muchas veces las denuncias no alcanzan, no son tomadas en serio y ante el peligro de un ataque reiterado las denunciantes no tienen la protección necesaria para resguardar sus vidas . Éste es, creo, uno de los tantos motivos por los que muchas mujeres en situación de violencia, no se animan a denunciar a sus agresores. La verguenza, la falta de interés del entorno familiar y de la sociedad y la necesidad de proteger a los hijos son también motivos de peso.

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